El interés por las abejas sin aguijón nos llevó a establecer contacto con el Centro de Investigaciones Apícolas Tropicales de la Universidad Nacional (CINAT-UNA), quienes, a finales de mayo del 2011, con el apoyo de la Coordinadora de su Programa de Meliponicultura, Dra. Ingrid Aguilar Monge y, por medio de su funcionario Eduardo Herrera González, procedieron a realizar un diagnóstico inicial de la existencia de abejas en el proyecto San Lorenzo.

En su informe, el Sr. Herrera González consignó:

En base a la visita realizada a la zona de La Cruz, Bahía Salinas, San Lorenzo, los días 24, 25 y 26 de mayo (2011), en la propiedad del señor Rodolfo González, se encontró un total de 18 especies de abejas, de las cuales 8 corresponden a meliponinos (abejas sin aguijón), de las 10 especies restantes, 1 corresponde a Apis mellifera (abejas africanizadas) y las 9 restantes son abejas solitarias, las cuales son abejas que viven solas, ubican un sitio para anidar, ponen sus huevos, los alimentan y los dejan hasta que estos nacen, maduran y se van del nido. Son muy importantes para la polinización de ciertas plantas silvestres ya que presentan ciertas adaptaciones que les dan ventajas comparativas con respecto a otras abejas”.

El regreso natural a San Lorenzo de tal cantidad y variedad de abejas nos entusiasmó a propiciar el desarrollo de la Meliponicultura en el proyecto, dado que encaja perfectamente con el concepto de restauración ambiental y biodiversidad sobre el cual el proyecto gira y se sustenta.  La meliponicultura permite complementar la labor que se ha venido desarrollando en el proyecto desde 1991, al propiciar una restauración ambiental integral.

Este diagnóstico inicial fue reforzado en los meses subsiguientes con nuevas visitas a San Lorenzo, en este caso en compañía del Sr. Carlos Vargas ( carlosvargasabeja@gmail.com ), ebanista apícola y experto en abejas sin aguijón.  Las conclusiones a las que llegamos luego de estas visitas fueron muy interesantes:

  • Los muy pocos árboles viejos de San Lorenzo, particularmente los cenízaros, tienen una gran cantidad de diversas especies de abejas sin aguijón establecidos en ellos.  Estas abejas han encontrado, en las cavidades de los troncos y ramas de estos árboles, excelentes sitios donde localizar sus colmenas.
  • Por el contrario, salvo el caso excepcional de un primer árbol de cenízaro reforestado, los miles de árboles forestales sembrados en San Lorenzo, a lo largo de 20 años, no ofrecen –aún- las condiciones para que las abejas sin aguijón puedan establecer en ellos sus colmenas.  Son árboles que, por su juventud, carecen de las cavidades necesarias para el establecimiento de colmenas.

La situación anterior refuerza, una vez más, el inmenso valor de los bosques maduros.  Desde la perspectiva ecológica, y muy particularmente del de la meliponicultura, miles de árboles jóvenes no ofrecen lo que un solo árbol viejo es capaz de ofrecer.

Como prueba de la afirmación anterior, tenemos en San Lorenzo el caso de una sola rama de un viejo cenízaro, en la cual, en una sección de apenas tres metros de longitud, existen colmenas de tres distintas especies de abejas nativas.  Adicionalmente, esta misma rama nos ha permitido presenciar un fenómeno muy interesante:  el desplazamiento de una especie de abeja nativa por parte de otra, en este caso, el desplazamiento de una colonia de chicopipes por parte de abejas soncuano, tal como lo constatan las siguientes fotografías.  La colonia de chicopipes se trasladó a otra cavidad, localizada aproximadamente a dos metros de la original.

Rama de cenízaro en la cual encontramos, en el año 2011, una colonia de abejas chicopipe (Nannotrigona perilampoides).

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Rama de cenízaro en la cual encontramos, en el año 2011, una colonia de abejas chicopipe (Nannotrigona perilampoides).

cenizaro-chicopipe-2

Detalle de ambas piqueras con sus respectivas abejas.

piqueras-1

Detalle de ambas piqueras con sus respectivas abejas.

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Y, en la misma rama de cenízaro, justo detrás de la colmena de soncuano, se encuentra localizada una colmena de una abeja diminuta, cuya piquera no alcanza los 2 mm de diámetro. ¡Cuánto puede ofrecernos una sola rama de un árbol maduro!

Colmena de abeja diminuta localizada al otro lado de la rama.

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Detalle de la piquera de la abeja diminuta.

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Es muy probable que, atraídas por las ricas y abundantes floraciones del proyecto, hasta San Lorenzo estén llegando también abejas que tienen sus colmenas localizadas en algunos de los pocos viejos árboles que están en las propiedades vecinas. ¡Por su relativa juventud, San Lorenzo es capaz de proveerles abundante comida, pero, no así el hospedaje! Es nuestro deseo, con el desarrollo de la meliponicultura, generar un balance entre la capacidad de alojamiento y la capacidad de alimentación.