Afortunadamente, a pesar de la escasez -o incluso ausencia en casos extremos- de árboles maduros con cavidades donde las abejas puedan establecerse, es posible promover que las abejas sin aguijón puedan hacer sus colmenas en cajoncitos de madera, diseñados y fabricados por el hombre, que tengan un orificio por el cual poder entrar y salir. Al respecto, es mucho lo que el CINAT y Carlos Vargas han avanzado, apoyándose también en otros estudios internacionales, diseñando y fabricando cajas racionales, donde las abejas pueden establecer sus colmenas, y, la miel puede ser recolectada en forma anual minimizando –y prácticamente eliminando- la afectación de la colmena.

Además de permitir un aprovechamiento racional, sostenible, de la miel producida por las abejas, las cajas racionales proporcionan otro gran beneficio: facilitan enormemente la división de las colmenas, lo cual permite volver a levantar las poblaciones de estas abejas. Todo esto representa un beneficio ambiental muy grande.

Además de tener sus propias colonias, Carlos ( carlosvargasabeja@gmail.com) diseña y fabrica, con gran técnica y delicadeza, las cajas para las abejas, ya que también es un fino ebanista. Sus cajas están siendo utilizadas en una buena cantidad de proyectos, entre ellos, los proyectos de investigación de la Universidad Nacional de Costa Rica. El gran conocimiento y pasión de Carlos por las abejas sin aguijón ha representado un importante estímulo para el desarrollo de la meliponicultura en San Lorenzo.

Como primer paso, en setiembre del 2011 hicimos un primer esfuerzo por estimular el establecimiento de colmenas, para lo cual colocamos en distintos árboles de San Lorenzo algunos envases plásticos de refrescos gaseosos, forrados con papel periódico y plástico negro, con cerumen de abeja derretido en su entrada, con la intención de estimular este desarrollo. La idea consiste en que las abejas aprovechen las “cavidades” provistas por los envases vacíos, y establezcan en ellas sus colmenas.

Carlos Vargas y Toñito colocando el “cebo” (“cavidad” artificial a base de un envase de gaseosa forrado en papel periódico y plástico)

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Detalle de la entrada (codo de PVC de 90 x 18mm) con el cerumen de abeja sin aguijón como atrayente.

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De aproximadamente 20 envases plásticas que colocamos, únicamente uno logró incentivar el desarrollo de una colmena de mariolas (Tetragonisca angustula). A pesar del bajo porcentaje de eficiencia, ¡bien valió la pena el esfuerzo!

Colmena de mariola establecida en botella plástica de refresco gaseoso

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Detalle de la piquera establecida en el codo de PVC.

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En adición a la colocación de los envases plásticos, colocamos también tres cajoncitos de madera –usados- que habían sido utilizados previamente por abejas. Los resultados fueron muy superiores: logramos que dos de los tres cajoncitos fueran ocupados por abejas chicopipe (Nannotrigona perilampoides).

Colmena de chicopipe establecida en caja de madera usada previamente por abejas sin aguijón. La cajita se amarró de una rama de un árbol de cocobolo, y, se protegió de la lluvia forrándola con plástico negro.

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Detalle de la piquera formada en la caja

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Fue así como surgieron las primeras tres colmenas de San Lorenzo, una de mariola y dos de chicopipe, las cuales meses después fueron trasladadas a cajas racionales de madera. Luego se procedió a instalar estas cajas dentro de una “jaula” metálica, con una cobertura superior para proteger las colmenas de la lluvia, que diseñamos y fabricamos para alojar y proteger las colmenas.

En las siguientes fotografías se aprecia el traslado de la colmena de Mariola desde la botella plástica hasta la caja racional.

Inicio del traslado de la colmena de mariolas que se estableció en la botella plástica. Al remover la envoltura de la botella se pudo apreciar cómo las mariolas la habían “llenado” por completo.

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Carlos cortando longitudinalmente la botella plástica para poder extraer la colmena.

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Al abrirse la botella se pudo apreciar muy bien la estructura de la colmena: la sección destinada a las celdas de cría en la sección inferior de la botella, mientras los potes con la miel y el polen en la parte superior.

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Carlos cortando longitudinalmente la botella plástica para poder extraer la colmena.

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La caja racional, conteniendo la colmena traslada de mariolas, fue colocada en el mismo sitio que ocupaba la botella plástica. En muy pocos días las abejas ya habían construido su nueva piquera en la caja y evidenciaban estar perfectamente adaptadas.

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Mariola asomándose en la piquera de la nueva colmena.

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Traslado hasta San Lorenzo de la primera jaula para colocar colmenas.

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Colocando las colmenas dentro de la jaula.

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Jaula con sus colmenas.

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Sección de la cría en la colmena de mariolas, algunas semanas después del traslado.

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Primer nivel de la sección de potes de miel.

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Sección superior de potes de miel. Obsérvese la nitidez con que trabajan las mariolas Este tipo de caja permite cosechar la colmena sin afectar en nada la sección de cría.

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En setiembre del 2012 incorporamos dos nuevas colmenas al pasar las abejas que se encontraban alojadas dentro de un viejo poste de cerca que nos obsequiaron. Una de las colmenas se trata de mariolas, la segunda colmena resultó toda una sorpresa encontrarla compartiendo el mismo poste. La sorpresa fue aún mayor al descubrir que se trata de abejas Alita blanca (Frieseomelitta paupera), según fueron identificadas posteriormente por Eduardo Herrera en el laboratorio del CINAT, puesto que se trata de una especie muy rara, y, ciertamente, es la primera vez que se tenga conocimiento de que han sido trasladadas a una caja racional.

Sección de cría de la Frieseomelitta paupera, arriba, en el poste de cerca donde fueron encontradas; abajo, trasladas a su caja racional

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Sección de cría de la Frieseomelitta paupera, arriba, en el poste de cerca donde fueron encontradas; abajo, trasladas a su caja racional

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Todo parece indicar que la operación de traslado resultó exitosa, tal como lo demuestra esta fotografía de noviembre del 2012, dos meses luego del traslado, donde se puede apreciar cómo las abejas abandonaron su vieja colmena e hicieron una completamente nueva dentro de la caja. La población de abejas parece haberse disminuido inmediatamente después del traslado, pero, posteriormente han venido recuperándose, poniendo huevos y produciendo nueva miel.

De igual manera hemos continuado en nuestros intentos por desarrollar nuevas colmenas colocando cajas de madera en los árboles, con la idea de que las abejas se introduzcan en ellas y las establezcan:

Colmena de Frieseomelitta paupera, dos meses después del traslado a la caja racional.

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Carlos colocando nuevas cajas en los árboles de cenízaro en procura del establecimiento de nuevas colmenas.

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No era exactamente lo que pretendíamos… ¡las primeras abejas que mostraron interés en establecer su colmena en las nuevas cajas de madera fueron las Apis!

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Una experiencia en extremo interesante y valiosa fue la de nuestro primer traslado de una colonia de abejas jicote gato (Melipona beecheii)desde el antiguo tronco donde estuvieron localizadas por muchos años, hacia una caja racional, donde podrán lograrse los tres grandes beneficios de este sistema:

  • Dotar a la colonia de abejas de una estructura diseñada en forma óptima para sus necesidades.
  • Hacer factible el aprovechamiento racional y sostenible de la miel, eliminando toda afectación de la colmena al momento de la extracción.

Brindar la posibilidad de realizar futuras divisiones de la colmena, aumentando así la población de esta valiosa especie de abeja, la cual ya casi no se encontraba disponible en Bahía Salinas. En adición a las futuras divisiones, es un hecho que la presencia de abejas de esta especie en cajas racionales en San Lorenzo promoverá el futuro establecimiento de ellas en los árboles cercanos, con lo cual estaremos re-introduciendo el jicote gato (Melipona beecheii) en esta zona.

Carlos haciendo un reconocimiento detallado del tronco donde ha estado por muchos años la colmena de jicote gato(Melipona beecheii) a fin de planificar el trabajo de apertura del tronco.

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Proceso de apertura del tronco, realizado con gran destreza y mucho cuidado y delicadeza, utilizando martillo, cincel y calzas de madera a fin de no ocasionar daño alguno en la colmena.

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Proceso de descubrimiento de la colmena. En la parte central, coincidiendo con la entrada, la sección de cría. En ambos extremos la sección de la miel y el polen.

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Sección de cría una vez trasladada –con todos los cuidados del caso- a la base de la caja racional. Obsérvese cómo las dimensiones de la cámara resultan idóneas.

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Detalle de la sección de la cría, donde se aprecia la abeja reina (ligeramente hacia la derecha y hacia arriba con respecto al centro de la foto) mucho más grande que las demás abejas.

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Si bien el tronco donde estaba localizada la colmena estaba hueco, y tenía partes muy suaves y deterioradas, había otras partes del tronco aún muy duras, las cuales obligaron a un arduo trabajo para poder abrir el tronco y descubrir la colmena. Resulta impresionante – y conmovedor- ver cómo, a pesar de los martilleos, de los golpes, del ruido, de la destrucción del tronco que ha alojado su colmena por tantos años, las abejas permanecen inmutables, en absoluta paz y tranquilidad. No se produce ninguna reacción defensiva ni agresiva por parte de ellas. Ante tal indefensión y vulnerabilidad, únicamente cabe el mayor respeto y reconocimiento hacia estos extraordinarios seres, y la responsabilidad de efectuar –y dar seguimiento- al traslado de la colmena en la forma más adecuada para garantizar el éxito de esta operación. Sería realmente lamentable que la colonia llegara a perderse por intentar un traslado sin el conocimiento, la experiencia y las destrezas necesarias. Un reconocimiento especial a Carlos y al personal del CINAT por el conocimiento, experiencia y destrezas desarrolladas, sin las cuales esta operación no hubiera podido llevarse a cabo en forma exitosa.

Carlos preparando la trampa de fóridos (arriba) y armando la caja racional.

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Carlos preparando la trampa de fóridos (arriba) y armando la caja racional.

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Momento en el que acontece algo muy interesante: mientras se realizaba el trabajo de traslado de la colmena hacia la caja racional, las abejas que estaban en el campo trayendo néctar y polen fueron regresando y… ¡ya no encontraron su colmena! Totalmente desconcertadas volaban alrededor del sitio sin saber qué hacer. En el momento en que Carlos, al final del traslado, posiciona la caja racional en la misma localización donde había estado el tronco con la colmena, cuidando el detalle de conservar la misma ubicación y orientación de la entrada, las abejas inician de inmediato su ingreso a la caja racional. Pero lo hacen en una forma tal que resulta impresionante… ¡es como si una tienda que hubiera anunciado baratillo abriera de pronto sus puertas mientras los compradores –afuera- esperaban ansiosos la apertura!

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Abejas ingresando a la caja racional.

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Abejas ingresando a la caja racional.

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Acontecen luego, casi en forma simultánea, otras dos situaciones muy interesantes:

A) Una vez que van ingresando las abejas, y reconocen que ahí está su reina y que ahí está su cría, esa caja de madera, hasta entonces totalmente desconocida y ajena para ellas es reconocida como su nuevo hogar. ¡De inmediato, hay que colocar guardas para que cuiden la entrada! Y ahí se coloca una abeja en la entrada, y otra más un poco más adentro, para proteger la colmena de cualquier invasor.

Pero…
B) Aparecen de inmediato los invasores: una pequeña mosca, conocida como fórido, que detecta que la colmena no está en orden, y pretende llegar hasta ella para parasitarla. La mosca es capaz, en pocos minutos, de introducirse y poner sus huevos, de donde saldrán larvas de gusano que parasitarán la colmena pudiendo destruirla

Fóridos atrapados dentro de la trampa

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Fóridos atrapados dentro de la trampa

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No obstante, no se corre el menor riesgo. Durante los siguientes días, la caja es abierta e inspeccionada en detalle, procediendo a revisar la existencia de gusanos, los cuales son destruidos de inmediato, procediendo a extraer los fóridos atrapados en la trampa y a cambiar la solución dentro de ella. Conforme pasan los días el ataque de fóridos va disminuyendo, hasta llegar a desaparecer por completo, y, se constata que las abejas han restablecido el orden en la colmena y han continuado la construcción de los potes de miel y polen. ¡El traslado ha resultado exitoso! En lo sucesivo, las abejas podrán vivir y desarrollarse en una estructura idónea para sus necesidades, y, se podrá hacer un aprovechamiento racional y sostenible de la miel, y, dividir la colmena para aumentar así la población de estos extraordinarios y fascinantes seres vivientes.

Abejas jicote gato cuidando la entrada a la colmena en un tronco hueco. Dado que la entrada es grande, han asignado más de un guarda a la entrada

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Abejas jicote gato en detalle

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A diferencia del proyecto de eco-reforestación, donde ya tenemos más de 2 décadas de estar trabajando, en la meliponicultura estamos dando apenas nuestros primeros pasos. Nos entusiasma e ilusiona el potencial de esta actividad, así como su difusión con fines educativos. Es nuestro deseo poder llegar a tener una colección de distintas y variadas especies de abejas sin aguijón, propias del Bosque Tropical Seco, que genere experiencia y conocimiento.