Las abejas son maravillosas polinizadoras, por lo cual desempeñan una indispensable y fundamental acción benéfica en el ambiente. A las abejas debemos que las plantas, después de producir flores, puedan producir frutos. ¡Sin polinización no habría alimentos para la humanidad! ¡Sin polinización no habría reproducción de las especies vegetales, por lo que estas se extinguirían! Como podemos ver, los ecosistemas dependen de las abejas, las cuales desempeñan un rol vital dentro de ellos.

Las abejas tienen todo un maravilloso sistema de organización social, perfectamente definido, en el cual cada individuo cumple su rol a la perfección. ¡Saben convivir y trabajar, armoniosa y responsablemente, en comunidad!

Dado que las abejas sin aguijón establecen sus colmenas en las cavidades que encuentran dentro de los troncos y las ramas de los árboles, la deforestación sufrida por el Bosque Tropical Seco en décadas anteriores no sólo disminuyó drásticamente su hábitat natural, y con ello, sus fuentes de alimentación, sino también los sitios requeridos dónde poder establecer sus colmenas, disminuyendo así, radicalmente, y casi extinguiendo en algunas regiones, sus poblaciones.

Dependiendo de la especie de abeja, su radio de acción oscila, aproximadamente, en rangos de 500 a 1.000 metros de distancia desde su colmena, razón por la cual, su existencia depende de la existencia local de flores donde puedan tomar el néctar y el polen.

En los años 60s del siglo pasado, cuando aún no se había deforestado tanto, nos cuenta Toñito que en el área de Bahía Salinas los pobladores criaban sus abejas sin aguijón, de las cuales se proveían para su miel. En los corredores de sus casas, bajo la estructura del techo, colgaban el trozo de tronco hueco que servía de hogar para las abejas. ¡Las abejitas eran parte de la familia; eran tratadas como mascotas! Toñito comenta, con nostalgia, como sus primeros recuerdos de niñez se remontan a su padre cuidando y extrayendo la miel de jicote gato, labor en la cual él le ayudaba. Situación similar se daba en México y el resto de Centro América.

Colmenas de jicote gato (Melipona beecheii), en tronco (a la usanza antigua) y en cajas, en una casa localizada en Santa Cruz de Guanacaste, visitada con ocasión del taller de meliponicultura organizado por el CINAT en mayo del 2012.

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Vista interna de una de las colmenas de jicote gato mostradas en la foto anterior

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Vista interna de una de las colmenas de jicote gato mostradas en la foto anterior

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En el año 2011, en toda el área de Bahía Salinas, solo se sabía de una persona que tuviera una colmena de abejas sin aguijón jicote gato, y, ciertamente, los pobladoresde la región no tenían colmenas de ninguna otra especie de abeja sin aguijón. En el 2012 hemos sabido de una segunda persona con una colmena de jicote gato. Tal parece que comienza a desarrollarse el interés por las abejas sin aguijón, todo lo cual esperamos contribuya no solo a su valoración y preservación, sino también a una preocupación por el ambiente donde deberán alimentarse.

Además, en años recientes, las colonias remanentes de abejas sin aguijón han tenido que enfrentar la presión por ser desplazadas por parte de las abejas con aguijón, africanizadas, en abierta competencia por las escasas fuentes de alimento: las floraciones de la vegetación en ambientes altamente degradados.

Es por lo anterior que resulta particularmente interesante observar el mecanismo de protección desarrollado por la pequeña abeja mariola en contra de las abejas Apis, significativamente más grandes: la mariola se prensa en el ala de la abeja Apis, con lo cual le impide volver a volar. Dado que no la suelta, ambas abejas terminan muriendo en esta lucha. En semanas recientes fuimos testigos en San Lorenzo de un combate de este tipo, tal como quedó registrado en la siguiente fotografía:

Mariolas combatiendo “cuerpo a cuerpo” con abeja Apis aferrándosele a las alas

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Detalle del ataque. Las mariolas se distribuyen las alas de la abeja Apis y se aferran a ellas para impedir su vuelo.

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Por otro lado, tan lamentable y devastador como la deforestación irracional para explotar la madera, o bien, simplemente para preparar tierras de cultivo o pastoreo, lo ha sido también la tradicional y dañina práctica de cortar valiosos árboles con el propósito específico de extraer la miel de las colmenas establecidas en estos árboles, tal como se aprecia en la siguiente foto tomada en Bahía Salinas en el año 2012:

Costumbre destructiva: destruir el árbol y la colmena para aprovechar su miel. Fotografía tomada en la orilla del camino público, cerca de la costa de Bahía Salinas

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Restos de la colmena que quedaron dentro del árbol destruido

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Esta práctica no sólo representa la muerte del árbol, el cual es desaprovechado quedando como prueba fehaciente de la barbarie cometida, sino también la muerte de la colmena, la cual es destruida para tomar la miel.