El proceso de crecimiento de la vegetación tampoco ha podido dejarse “por la libre”.  Ha sido necesario monitorearlo e intervenir para controlarlo cuando lo hemos considerado conveniente.

En el 2011 tuvimos que intervenir eliminando una gran cantidad de arbustos de cornizuelo (Acacia costaricensis), que estaban expandiéndose agresivamente a costa de las demás especies forestales, gracias a la acción de las hormigas que, tomando el cornizuelo como hogar y fuente de alimento, se encargan de eliminar la vegetación a su alrededor, como una forma de protegerlo, y, con ello, asegurarse a la vez la permanencia del beneficio que de él toman.

Eliminación de la vegetación alrededor del arbolito de cornizuelo por parte de las hormigas que lo toman como hogar

Detalle de la hormiga y de la espina que toma como albergue

La interesante relación entre el cornizuelo y sus hormigas, llamada mutualismo, en la cual ambas especies se vinculan obteniendo un beneficio mutuo, fue estudiada años atrás en el Área de Conservación de Guanacaste, a pocos kilómetros de distancia de San Lorenzo, por el biólogo Daniel Janzen, quien la presentó a la comunidad científica mundial, así como también la teoría de la co-evolución, revolucionando el estudio de la biología, al dirigir la atención hacia las interrelaciones entre las distintas formas de vida.

Eliminación de la vegetación alrededor del arbolito de cornizuelo por parte de las hormigas que lo toman como hogar

Detalle de la hormiga y de la espina que toma como albergue

El extraordinario e invaluable aporte de Janzen, y, la exquisita historia del Área de Conservación de Guanacaste, puede conocerse por medio de la lectura del libro “Green Phoenix, Restoring the Tropical Forests of Guanacaste, Costa Rica”, de Oxford University Press, escrita por el periodista William Allen, cuya valiosa y amena lectura recomiendo entusiastamente.