Por algunas décadas, y hasta inicios de 1991, San Lorenzo fue una pequeña finca dedicada a la ganadería extensiva. Sus 14 hectáreas se encontraban cubiertas de pastos, que anualmente eran quemados conforme a las prácticas tradicionales de la actividad ganadera en esta región. La finca comenzaba a quedar en el abandono debido a la pérdida de rentabilidad que experimentó la ganadería en aquellos años y, a lo avanzado de la edad de su antiguo propietario.

El inventario forestal de la finca estaba constituido por muy pocos árboles, básicamente unos siete árboles de cenízaro (Samanea saman), un árbol de cocobolo (Dalbergia retusa ), uno de papaturro (Coccoloba caracasana), uno de guácimo (Guazuma ulmifolia), y uno de “palo de clavo” (Nombre científico pendiente de identificar) todos los cuales se conservan a la fecha, así como una cantidad igualmente pequeña de otros arbustos.

En este terreno, “limpio”, desnudo, totalmente desprovisto de cobertura vegetal, recién “chapeado” y quemado, se iniciaron las primeras siembras con arbolitos forestales nativos en el mes de mayo del año 1991, coincidiendo con las primeras lluvias del año.

La siguiente fotografía aérea, tomada de los registros del Instituto Geográfico Nacional de Costa Rica (IGN), que corresponde al año 1987, da una idea de la situación general de la cobertura forestal en San Lorenzo y alrededores en aquella época. Para cuando inició el proyecto de eco-reforestación y restauración ambiental, cuatro años después, varios de los árboles que aparecen en esta fotografía ya habían sido cortados:

De Instituto Geográfico Nacional, 1987 San Lorenzo corresponde al área dentro del polígono blanco

Del sistema de mapas de Apple (2012)

La realidad de aquel entonces puede compararse con la que muestra la siguiente fotografía tomada del sistema de mapas de la compañía Apple correspondiente al año 2012: