Transcurridas dos décadas desde el inicio del proyecto de eco-reforestación y restauración ambiental, hemos iniciado algunas siembras particulares con propósitos específicos.

Una de estas siembras ha tenido el propósitos de atraer mariposas. Al hacerlo, descubrimos sobre el terreno una realidad muy agradable: nuestras acciones por atraer mariposas contribuyen también a atraer colibríes.

Otra de las siembras ha tenido un propósito muy particular: dotar a los árboles del proyecto de una compañía muy apreciada que solían tener los árboles de esta región hasta hace algunas décadas: ¡las pitahayas!

Atrayendo mariposas y colibríes

En el 2011 realizamos en San Lorenzo las primeras siembras con cuatro tipos de plantas, muy comunes en nuestro país, con el propósito específico de estimular en el proyecto la presencia de mariposas. Con el tiempo descubriríamos bellísimos y entusiastas colibríes tomando el néctar de estas mismas flores.

Se trata de plantas que tradicionalmente han sido consideradas como “monte”, que crecen en forma silvestre en muchas partes del país, siendo que dos de ellas nacían en forma natural en esta región hasta hace algunas décadas. Se trata de las plantas cuyos nombres populares son:

Huevo de la mariposa monarca (Danaus plexippus), depositado por la mariposa en una hoja de su planta hospedera: la viborana (Asclepcias cusassavica)

Oruga de mariposa monarca alimentándose en planta de viborana en San Lorenzo .

El rabo de gato

Los matrimonios

Este tipo de plantas fueron erradicadas de esta región, en décadas pasadas, como parte del proceso de establecimiento de potreros para el ganado; muy particularmente la viborana, a la cual se le atribuyeron propiedades abortivas para las vacas, y que resulta ser la especie hospedera de la mariposa monarca (Danaus plexippus).

Las mariposas depositan sus huevos en las hojas de sus plantas hospederas, de los cuales salen posteriormente las orugas que se alimentarán precisamente de estas hojas. Conforme se van alimentando, las orugas van creciendo. Llegado el momento, las orugas harán sus pupas, de las cuales saldrán transforma das en bellas mariposas. Es interesante señalar que las mariposas saldrán de la pupa con su tamaño definitivo, esto es, las mariposas no crecen.

Proceso de nacimiento de una mariposa monarca

(fotos cortesía de Butterfly Kingdom Costa Rica)

Huevo de la mariposa monarca (Danaus plexippus), depositado por la mariposa en una hoja de su planta hospedera: la viborana (Asclepcias cusassavica)

Oruga de mariposa monarca alimentándose en planta de viborana en San Lorenzo

Pupa de mariposa monarca, en su estado inicial, y, en su estado final

Proceso de nacimiento de la Mariposa Monarca

Primera hilera de viboranas sembradas a inicios del 2011

Y… tan pronto sembramos las viboranas, llegaron las mariposas monarcas ¡las cuales en 20 años nunca habíamos visto antes en San Lorenzo!

Orugas, mariposas, abejas, así como otra amplia variedad de insectos, servirán a su vez de alimento para las aves, re-estableciéndose las cadenas alimenticias que sostienen la vida silvestre. Vemos así como el sembrar plantas que propicien los insectos es trabajar en estimular y fortalecer los niveles básicos de los ecosistemas.

¡El ciclo de la vida! Mariposas en el acto de apareamiento

mariposas

Orugas de otra especie de mariposa “devorando” una hoja de viborana ¡Las monarcas tienen competencia!

¡Pitahayas!

Hasta hace algunas décadas, los árboles cercanos a la costa de Bahía Salinas solían contar con una inseparable compañía: las pitahayas (Hylocereus costaricensis). Se trata de un cactus que crece y se desarrolla adherido a los troncos y ramas de los árboles. Lamentablemente, en la actualidad, las pitahayas son extraordinariamente escasas en la misma región donde antes eran abundantes. En el 2012 iniciamos en San Lorenzo las primeras siembras de pitahayas, con el propósito de restablecer su presencia en la región. Hacemos con ello eco de las palabras de nuestros queridos amigos de Mundo Forestal: “el simple hecho de cultivar pitahayas (…) asegura la alimentación y el refugio de una gran variedad de animales comedores de frutas como aves, murciélagos, ardillas, iguanas, monos, cerdos silvestres, y muchas otras especies de animales herbívoros”.

Pitahaya adherida a árbol de madero negro en la zona de Bahía Salinas

Pitahaya que creció adherida contra una roca

Obsérvese la cantidad de raíces laterales tiradas por la pitahaya

La flor de la pitahaya es espectacularmente bella, y tiene una particularidad: es flor de una única noche. Comienza a abrirse tan pronto comienza a obscurecer, abre plenamente durante las primeras horas de la noche y permanece así hasta la mañana siguiente, cuando se marchitará por completo con los primeros rayos del sol. ¡La flor debe ser polinizada durante esa única noche!

Flor de la pitahaya

Flor de la pitahaya

Detalle de un fruto de pitahaya antes de madurar.

La pulpa de la fruta es de un color rojo vino, intenso, que no sólo tiene un sabor muy agradable, sino que su consumo es altamente benéfico para la salud. Se le atribuyen sobresalientes propiedades anti-cancerígenas.

Dentro de la pulpa de la pitahaya viene una inmensa cantidad de pequeñas semillas ¡Hemos contado 890 semillas en una fruta! Tienen una característica muy particular: vienen rodeadas de un mucílago que se adhiere firmemente a la primer superficie con la cual entre en contacto. De esta manera, luego de pasar por el tracto digestivo del ave que consuma la fruta, la pequeña semilla quedará adherida a la rama, al tronco, o eventualmente a algún otro elemento, permitiendo a la semilla germinar e iniciar el proceso de crecimiento.

Frutos de pitahaya a la venta en la ciudad de La Cruz junto con otras frutas y verduras.

Fruto de pitaya comido por un ave, las cuales abren un orificio y comen la pulpa. El fondo que se aprecia viene siendo básicamente la parte interna de la corteza (cáscara), la cual tiene un color más claro. Obsérvese la cantidad de semillas presentes en la fruta.

Hacia la derecha de la foto, una pequeña pitahaya nacida de una semilla que se adhirió a la rama del árbol. Hacia la izquierda se observan las raíces que salen de las pencas.

Como con tantas otras frutas nativas de estas tierras, con excelentes propiedades nutritivas y medicinales, la pitahaya es bastante desconocida y poco consumida en nuestro país. No sucede lo mismo en otros países que han descubierto sus bondades: hace poco más de un siglo la pitahaya fue llevada a Vietnam, donde comenzó a ser producida y comercializada en gran escala. En los mercados internacionales se le conoce con el exótico nombre de “Dragon Fruit”, o “Fruta del Dragón”, asociándosele con los mercados orientales, desconociéndose en ellos que su origen se localiza correctamente en los bosques de Centro América y México, muy particularmente en el Bosque Tropical Seco.

En el 2012 hemos puesto a germinar varios miles de semillas de pitahaya, con las cuales deseamos realizar una siembra masiva en San Lorenzo tan pronto alcancen el tamaño apropiado. ¿Qué crecen muy lento? ¡Ya lo veremos! Pero, si así fuera, ¡es una buena razón para no posponer el proyecto de su siembra!

Primeras siembras de pitahayas en San Lorenzo (contra un árbol de Guanacaste reforestado)

Pitahaya sembrada en San Lorenzo (Obsérvese las raíces buscando el tronco para adherirse a él)

Germinación de pitahayas para sembrar en San Lorenzo

Lamentablemente, el proyecto de la siembra de pitahayas no ha estado exento de serios obstáculos. Las ardillas han mordisqueado, y con ello, dañado severamente, un porcentaje muy alto de las pitahayas sembradas. Por otra parte, las hormigas –que abundan en San Lorenzo- devoraron en tan sólo un par de noches el vivero con más de mil plantitas de pitahaya que venían creciendo hermosamente bien… Continuaremos tratando, con paciencia y perseverancia, para poder desarrollar nuestras pitahayas en San Lorenzo.

Germinación de pitahayas para sembrar en San Lorenzo

Almácigo de pitahayas