Desde 1991, hemos subido a la montaña y recolectado los pequeños brinzales que han nacido bajo las ramas de MAGÓN. Los hemos plantado en bolsas plásticas y conservados en vivero, donde, luego de uno o dos años, cuando éstos han alcanzado alturas que oscilan entre 10 y 15 cm, hemos procedido a sembrarlos.

Cabe mencionar que estos arbolitos no tienen posibilidad alguna de sobrevivir y desarrollarse bajo las ramas de MAGÓN, de ahí que las opciones que se presentan son dos:

  1. Ser trasplantados a un sitio donde puedan desarrollarse y perpetuar la especie, que es lo que hemos estado haciendo.
  2. Que se les permita permanecer en el sitio, donde morirán algún tiempo después.

Almácigo de arbolitos de guayacán real hijos de MAGÓN

De no ser así, con la edad que tiene MAGÓN ¡ya no cabrían los hijos bajo sus ramas! Siendo que, en tantos siglos, no se ha desarrollado ningún hijo bajo sus ramas. Los años en que no hemos recolectado los arbolitos, al siguiente año ya no hay arbolitos que recolectar. Se trata de unos pocos meses al año en que se presenta la oportunidad de extraer los arbolitos de la cosecha anterior antes de que mueran.

En el año 2002 trasladamos 150 pequeños arbolitos hijos de MAGÓN hasta Escazú, en el sector oeste de San José, capital de Costa Rica, donde hicimos la prueba de sembrarlos en maceta. Los resultados obtenidos fueron muy satisfactorios. Algunos de estos arbolitos fueron adquiridos por personas interesados en ellos, y, la mayor parte, tiempo después fueron regresados a San Lorenzo, donde fueron sembrados y hoy en día son hermosos ejemplares que engalanan la calle principal dentro del proyecto.

Extracción y siembra de hijos de MAGÓN

Calle principal dentro de San Lorenzo, con sus hileras de guayacanes reales en ambos costados

Es nuestro deseo poder aprovechar todos los hijos que podamos obtener de MAGÓN, y contribuir así a salvar esta especie de la extinción