En el mundo forestal, nada supera la belleza, la biodiversidad y el valor del bosque primario. Con gran visión, Costa Rica ha decidido proteger y, con ello, salvaguardar para las futuras generaciones, una cantidad muy importante de territorios que albergan los distintos tipos de bosques que existen en el país, entre ellos, el Bosque Tropical Seco, al cual pertenecen las mejores especies forestales maderables de nuestra región.

Lamentablemente, para cuando buena parte de la población ha tomado conciencia de la importancia vital de la conservación ambiental, es mucho el daño que ya se ha realizado.  En amplias regiones, debido a su degradación, ¡ya no queda qué conservar!  En estas áreas, por lo tanto, es necesario ir más allá del concepto de conservación, y considerar –proactivamente- la restauración ambiental, priorizando –en la medida de lo posible- la recuperación de las especies forestales en mayor peligro de extinción.

La historia de San Lorenzo, antigua finca ganadera severamente degradada, donde se desarrolla este proyecto de eco-reforestación y restauración ambiental desde el año 1991, es representativa de lo acontecido en cientos de miles de hectáreas en tierras que, por miles de años y hasta hace unas pocas décadas, albergaron al Bosque Tropical Seco, el cual fue eliminado indiscriminadamente para dar cabida a los pastizales que, en la segunda parte del siglo XX, habrían de servir como alimento al ganado.

Iguana sobre arbolito de guayacán real (Guaiacum sanctum)

Panorama típico de las zonas de ganadería extensiva en la provincia de Guanacaste

Ante esta realidad:

¿Cuál es el futuro para estas pequeñas, medianas o grandes extensiones de tierra que ya perdieron su bosque?

  1. ¿Estarán condenadas a permanecer como potreros?
  2. ¿Habrá que esperar necesariamente muchas décadas, o incluso siglos, para que, en forma natural, sin participación humana, vayan recuperándose lentamente, iniciando con una biodiversidad muy reducida y limitada que paulatinamente irá enriqueciéndose?O bien…
  3. Percatándonos del sentido de urgencia que conlleva la situación ambiental actual y de nuestra responsabilidad ante esta situación: ¿Tendremos la voluntad y la capacidad, como seres humanos, de intervenir activamente, acelerando y enriqueciendo este proceso de restauración ambiental, por medio de la siembra de valiosas especies forestales nativas, algunas de ellas gravemente amenazadas y con poblaciones críticamente reducidas  -tal como es el caso del guayacán real (Guaiacum sanctum)- contribuyendo así a su salvación?

El proyecto de eco-reforestación y restauración ambiental San Lorenzo es una apuesta a esta última opción, en la cual, poniendo manos a la obra desde 1991, se ha generado una experiencia que ha resultado interesante, valiosa, y gratificante.

Más de 20 años luego de iniciado el proyecto, cabe preguntarse:  ¿Cuánto se han logrado alcanzar los objetivos de:

  • Acelerar y enriquecer el proceso de restauración ambiental del área donde se desarrolla el proyecto?
  • Contribuir significativamente a la salvación del guayacán real?

Deseamos que este sitio web brinde respuesta a ambas preguntas.  Por medio de él, deseamos compartir esta experiencia, con sus aciertos y sus yerros, con sus enseñanzas,  así como con nuestras observaciones, inquietudes y reflexiones, con la esperanza de que todo esto pueda motivar iniciativas similares y resultar de utilidad para quienes deseen transitar por esta senda.

¿Cuál es la relevancia de un proyecto de esta naturaleza?  En nuestro criterio, que esta pregunta conduce a su vez a la siguiente:

¿Tiene la población civil, el ciudadano común y corriente, la oportunidad de contribuir activamente en el mejoramiento de la grave situación ambiental por la que atraviesa nuestro planeta, propiciando la restauración ambiental a través de la siembra de especies forestales nativas con poblaciones gravemente disminuidas en sus propiedades, en los jardines de sus casas, en los parques de sus barrios, en las orillas de las carreteras, generando así toda una serie de beneficios ambientales y, a la vez, evitando la extinción de estas valiosas especies forestales?

En otras palabras: ¿Podremos ir más allá de lo que hemos logrado con la conservación de las áreas oficialmente protegidas y trabajar, complementariamente, en la restauración de las áreas oficialmente no protegidas, severamente degradadas, integrando como protagonista activo al ciudadano común y corriente, en esta imperiosa labor de restauración?

Si deseamos evitar que nuestros parques nacionales y demás áreas protegidas terminen siendo «islas», rodeadas de ambientes totalmente degradados, y, que las futuras generaciones deban ir a un parque nacional para poder conocer un árbol de guayacán real (Guaiacum sanctum), o uno de cocobolo (Dalbergia retusa), o uno de mora (Maclura tinctoria), así como la fauna asociada a los mismos, la respuesta a la pregunta anterior debe ser, evidentemente:  SÍ, y… ¡así lo hemos creído nosotros!  ¡De esto se trata San Lorenzo!

Este proyecto desarrolló su etapa de eco-reforestación sembrando una amplia variedad de especies forestales nativas propias del Bosque Tropical Seco.  Sin embargo, se dio prioridad a la especie forestal emblemática de este tipo de bosque, que es, a su vez, la que enfrenta la población más críticamente reducida y la que demanda los mayores esfuerzos de conservación: el célebre guayacán real (Guaiacum sanctum).

Como rasgo distintivo muy especial de este proyecto, los guayacanes reales sembrados en San Lorenzo han sido, prácticamente en su totalidad, hijos de un árbol con dimensiones extraordinarias, al cual se ha dado por nombre Magón.  En virtud de estas dimensiones  -un diámetro promedio de 85 cm-  lo cual excede por mucho las dimensiones máximas que un árbol de esta especie supone desarrollar de acuerdo a la literatura especializada (60 cm), Magón resulta un espécimen extraordinario de esta también extraordinaria y mundialmente célebre especie forestal.

No conocemos, ni sabemos, de ningún guayacán real que tenga las dimensiones de Magón.  Su edad resulta ser asombrosamente grande, y, de hecho, especulamos que podría ser milenario.  Magón es, sin duda alguna, uno de los seres vivientes más antiguos –sino el que más- de nuestro país.  Así que… ¡En San Lorenzo se está preservando la descendencia de este extraordinario árbol, el cual, después de tantos siglos, continúa dándonos sus hijos y preservando con ello su amenazada especie!

Vista de un sector del proyecto

Es nuestro mayor anhelo que la difusión de esta experiencia estimule y motive el desarrollo de iniciativas similares, de reforestación con fines ecológicos y restauración ambiental, las cuales a su vez pueden capitalizar en beneficio propio  la experiencia de San Lorenzo como proyecto piloto y pionero.

De manera muy particular, deseamos que esta difusión sea también una invitación a tener perseverancia en este propósito, ya que, el camino no siempre es fácil.  Es mucho el daño que hemos hecho a nuestra tierra al hacer desaparecer por completo el bosque que por siglos la cubrió, convirtiéndola, como en el caso de San Lorenzo, en un campo inicialmente inhóspito para la siembra de los mismos árboles que un día la cubrieron. Es nuestro deber ayudar a la naturaleza, con amor y perseverancia, a retomar su sitio.

La Calle de los Guayacanes Reales

calle-guayacanes

Ignacio González

¡Que su visita a nuestro sitio web resulte de interés y utilidad! Con estima y gratitud para todos aquellos que nos honrarán con su lectura,

Ing. Rodolfo González Suárez
San José de Costa Rica